La Hermandad, tal y como la conocemos hoy en día, es fruto de la unión de dos antiguas hermandades, la de Nuestro Padre Jesús y la de la Virgen de los Dolores.


A través de los testimonios sabemos de una Semana Santa en la que junto a la Sagradas Imágenes, jugaban un papel muy importante las elaboradas representaciones de la Pasión de Jesucristo que se
vivían durante las procesiones.

HERMANDAD DE NUESTRO PADRE JESUS

Suponemos que con la llegada de la imagen de Jesús, en 1786, se generaría su propia Hermandad.
Sabemos que sobre 1920, contaba con unos 20 hermanos y acompañaban al Señor con cetros, pero sin túnicas.

 


En el año 1927 fue nombrado Hermano Mayor Pablo Cantos Velasco, que dio un gran impulso a la Hermandad: se vistieron con túnicas dieciocho hermanos, se compraron los escudos de metal que tiene la hermandad, se hicieron nuevas ropas para los romanos y otras reformas. En el año 1930 se hizo en Puente-Genil un nuevo paso para el Señor, que costó 300 pesetas.

En 1931, año en que entró la República, quedó la Hermandad sin vida y se suprimieron los cultos y procesiones a excepción del año 1935 en que salió el Señor con la Cruz la mañana del Viernes Santo, haciendo lo mismo la Virgen al atardecer.

Así estuvieron las cosas hasta el año 1937 en que se restablecieron los cultos y las procesiones, pero sin el ímpetu anterior, llegando a no salir las procesiones el año 1947 y su total desaparición en la década de 1950.

HERMANDAD DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

La Hermandad de la Virgen de los Dolores, al igual que la de Jesús, podemos datarla a la llegada de la imagen a nuestro pueblo, a finales del siglo XIX.

Esta Hermandad no usaba túnicas, y los hermanos acompañaban la procesión con sus trajes seglares.
La Virgen comenzó a procesionar en unas pequeñas andas y un pequeño palio negro que sujetaban cuatro varas.

 

Sobre el año 1924 fue nombrado Hermano Mayor, antes de que lo fuera de la Hermandad de Jesús, Pablo Cantos Velasco, que a su vez era hermano de la Virgen de los Dolores del Convento (hoy de la Amargura) de Puente Genil, cuya Hermandad regaló a Lora cuatro barras de hierro pintadas con purpurina y con nueve hojas del mismo metal, que sostenían otras tantas tulipas o guardabrisas de cristal, que resguardaban las velas que iban en su interior.

Después fue Hermano Mayor Francisco Gallego, que realizó algunas reformas, entre ellas un manto negro con adornos dorados para la salida, y que ha llegado hasta nuestros días.

Sucesivamente fueron Hnos. Mayores Manuel Borrego, José García Quesada y otros hasta su extinción en la década de los cincuenta.
Antes de procesionar en su actual paso, realizado en los años 60 por Maldonado de la Roda de Andalucía, lo hizo en las mismas andas que usaba la Virgen del Rosario, y que pertenecían al "Niño Perdido" de Estepa.

 


Destacar que, antes de la llegada de la imagen de la Virgen de los Dolores, era la Virgen del Rosario la que acompañaba a Nuestro Padre Jesús.


REORGANIZACION DE LA HERMANDAD

La Hermandad fue reorganizada fusionando las dos antiguas hermandades, siendo Párroco D. Manuel Boix Pascual, en 1956, nombrando como Hermano Mayor a José Gamito. El año 1957 se estrenaron 35 túnicas, ya con capirote, y salió por vez primera la imagen del Cristo de la Misericordia, en la procesión del Sábado Santo por la noche.


 


Hay que hacer constar que la restauración de la Virgen se hizo siendo Hermano Mayor Francisco Jiménez Jiménez, con faroles procedentes de unas funciones de teatro, igual que se hizo con la imagen de Ntro. Padre Jesús, el cual estrenó nueva túnica de terciopelo de Lyon, también costeada con los beneficios de las funciones de teatro y algunos donativos.


La Hermandad poseía una bandera morada con dibujos del Señor, pintados Micaela Muñoz Peña, que por su deterioro fue sustituida por un estandarte estilo sevillano donado por la familia de José Gamito, hasta que se adquirió en 1990 un estandarte nuevo en terciopelo bordado en oro por Rosario Bernardino (Sevilla).



En 2004, un grupo de hermanos toman la iniciativa en la Hermandad tras unos años de inactividad. Como consecuencia se abordan importantes cambios para incorporar e implicar al mayor número posible de hermanos.

 


Se afronta la reforma de los pasos de de Jesús y de la Virgen para poder entrar por debajo los componentes de las cuadrillas de costaleros, cambiando radicalmente la forma de procesionar en Lora.

El paso de Jesús se reforma suprimiendo la estructura de aluminio anterior por trabajaderas, mientras que el paso de la Virgen aumenta en longitud para pasar de los cinco varales laterales que albergaba a los seis que actualmente presenta.